La felicidad

ago 2011 1 Comentario Por

La felicidad o bienestar subjetivo, no es un tema reciente para la humanidad, ya en los años 1700, el pensador francés Voltaire escribe que: – “Buscamos la felicidad, pero sin saber dónde, como los borrachos buscan su casa, sabiendo que tienen una”, reflejando el interés ya en esa época, por esta temática.

En nuestros tiempos, contamos con herramientas para poder estudiar, descifrar y comprender a través de la investigación científica, una cantidad creciente de fenómenos, muchos de ellos inimaginables para personas que habitaron el mundo tan sólo hace 50 o 100 años atrás, como por ejemplo la píldora anticonceptiva, la energía atómica, los virus o el ADN y que cambian radicalmente el modo en que como humanidad, comprendemos, concebimos y enfrentamos la vida.

Es así como le llegó el turno a la felicidad de ir al laboratorio. ¿Qué se encontró?

Antes de ir de lleno sobre este punto, me gustaría ver algunas ideas que tenemos comúnmente acerca de este estado:

1) “la felicidad hay que encontrarla, está en algún lugar y en algún momento y algún lugar yo…”;

2) “la felicidad depende de nuestras circunstancias, es decir de si tuviera o me pasará tal cosa…”;

3) “la felicidad se tiene o no se tiene”.

¿Qué habría de cierto en todo esto?

Veamos que se ha descubierto sobre la felicidad. Se observó que las personas más felices experimentaban emociones positivas (p.e orgullo, alegría, serenidad, gratitud, amor, entusiasmo, placer, confianza, esperanza, optimismo, etc.) por sobre negativas (p. e. enojo, tristeza, miedo, desprecio, resentimiento, aburrimiento, pesimismo) en una relación de tres a una (hasta un máximo de doce a uno). Además, estas personas disfrutan de las sensaciones positivas que provocan los placeres y alegrías de la vida, como compartir con un amigo/a o la pareja, visitar a un familiar, agradecer a tus padres o a alguien que haya hecho algo por ti; comer tu comida favorita, contemplar la naturaleza o hacer lo que más te guste, tu deporte favorito o tu trabajo. ¿Cómo lo hacen? Solamente prestando atención a aquellos momentos, y recordándolos, lo que maximiza el disfrute, pues descubres después de todo, lo afortunado que eres en este mundo (lo que se conoce como savoring). Cabe señalar, que si bien los placeres sensoriales son una fuente de felicidad, producen adaptación, por lo que no es recomendable abusar de ellos, no por que sea malo hacerlo, sino porque cada vez proporcionan menos placer.  También es necesario variar, el recomendar siempre realizar a tal hora cierta actividad, acaba por generar que se vuelva una obligación, entonces lo que nos hacia sentir bien, terminamos por odiarlo o evitarlo.

¿Dije trabajo? Sí, pues las personas felices también obtienen gratificaciones por el ejercicio de sus fortalezas, es decir aquello que hacen bien y disfrutan haciendo, por esto el trabajo es un buen lugar para ponerlas en práctica (y que mejor que nos paguen por esto), por lo que es altamente recomendado ajustar nuestra actividad laboral con nuestras fortalezas. Se ha visto que desajustes en esto último se relaciona con insatisfacción, infelicidad y estrés. Por eso mucha atención los jóvenes a la hora de elegir una carrera o lugar de trabajo.

 

Junto a lo anterior también se ha visto que la felicidad (es decir, experimentar en promedio un rango de tres emociones positivas por cada negativa en un día) aumenta la longevidad, mantiene una mejor salud física y mental, mejora el rendimiento académico, incrementa la productividad, satisfacción en el trabajo y la capacidad para resolver problemas, mejora las relaciones sociales, la eficiencia de grupos y organizaciones y fortalece la capacidad de sobreponerse a la adversidad.

¿Por qué sucede todo esto? Han sentido al experimentar rabia, temor o tristeza que la temperatura de tus manos cambia, al igual que el ritmo de tu respiración y los latidos del corazón; a veces se oprime el pecho o duele el estómago. Esto sucede porque el sistema nervioso, encargado de regular y coordinar a nuestro cuerpo, conecta a nivel de todo el organismo con el sistema inmunológico, encargado de mantenernos libres de enfermedades e infecciones y con los diferentes órganos (corazón, pulmones, estómago, etc.) a los que ha de regular. La mala noticia es que cada vez que experimentemos una emoción negativa se activaran estas reacciones en el cuerpo, las cuales son una respuesta de nuestro organismo, para ponernos en movimiento y salvarnos de un peligro inminente y real. ¿Cómo? Imagine que va caminando por el bosque, voltea, y hay un enorme oso, parado sobre sus dos patas traseras, tras de usted. En estos momentos, se activa una emoción cuya función es la de hacer frente o evitar un potencial peligro físico (la ira nos ayuda a luchar, o el miedo a huir o desmayarnos), lo que podría llegar a salvar su vida.

Cuando esta respuesta se activa fuera de estos casos, en que realmente corremos gran peligro físico, lo denominaremos estrés y contribuye a debilitar la salud. La buena noticia es que las emociones positivas revierten estos efectos adversos, e incluso ayudan a mantener la salud y aumentar la capacidad que tiene nuestro organismo de sanarse a sí mismo, cuando se logra la proporción de tres emociones positivas a una negativa.

La otra buena noticia es que estas habilidades son entrenables, en un comienzo requerirá esfuerzo, atención y constancia, pero al igual que sucede con caminar, escribir, leer, conducir un vehículo o realizar un deporte, en un comienzo el desafío nos parece inmenso, inacabable, tedioso y duro, pero luego estas habilidades serán parte de nuestro repertorio de herramientas, pensamientos y conductas.

Por esto es que no hay un camino rápido hacia la felicidad, ni nadie recorrerá este camino por tí, las circunstancias (dinero, belleza, raza, clima, religión, estudios, género, estado civil) influyen sólo un 10% en la felicidad y de forma temporal, por lo que la última palabra la tienes tú.

 

Daniel Varas Sepúlveda.
Psicólogo Clínico y Organizacional.
Dirección consulta: Antonio Varas 175, of. 309,  Providencia.
Teléfonos: (02) 365 0019 / (09) 8 671 8162

 

 

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One Response to “La felicidad”

  1. Mindfulness: desde el Este una técnica/medicina para el cuerpo, la mente y el espíritu. says:

    [...] si en la felicidad (ver artículo felicidad), para experimentarla teníamos que proporcionalmente por cada emoción negativa vivenciar tres [...]

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