Mindfulness: desde el Este una técnica/medicina para el cuerpo, la mente y el espíritu.

ene 2012 Comenta ya! Por

“Todos los problemas de la humanidad se deben a que el hombre es incapaz de sentarse, tranquilo y solo, en una habitación.”

(Pascal)

Como hablamos en el artículo sobre las emociones (“¿Qué es eso de la emoción?”), al experimentar, tristeza, rabia, miedo, preocupación, vergüenza, culpa; no sólo el modo en que interpretamos y respondemos frente a las situaciones de nuestra vida, se ve alterado, sino también a un nivel más sutil. Se produce un cambio a nivel fisiológico, en otras palabras, cambia la cantidad y tipo de mensajeros químicos presentes en nuestra sangre, lo que determinará nuestro nivel de conciencia (del latín conscientia ‘conocimiento compartido’ y diferente de consciencia [ser conscientes de tal o cual cosa]), que se define en general como el conocimiento que un ser tiene de sí mismo y de su entorno.

Básicamente, si en la felicidad (ver artículo felicidad), para experimentarla teníamos que proporcionalmente por cada emoción negativa vivenciar tres positivas, cuando la proporción de negativas iguala o supera a las positivas, surgen problemas emocionales como depresión, trastornos obsesivo compulsivos, fobias, trastornos de alimentación, de ánimo, adicciones, estrés, etc.

De lo anterior, me gustaría detenerme a hablar un poco sobre el estrés (del inglés stress, ‘tensión’). Es una reacción fisiológica del organismo, en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante. Sus respuestas son en términos de pelear , huir o congelarse.

Imagine que un día va caminando por el bosque, de la nada escucha sonidos de pisadas, voltea y se da cuenta que hay un enorme oso café, justo detrás de usted parado sobre sus dos patas traseras. ¿Qué sucedería en su mente y en su cuerpo?

Lo más probable es que su corazón comenzará a latir más de prisa, para enviar más oxígeno a sus músculos, de este modo estará listo para “la acción”. Podría sentirse mareado y sudado. Todo esto sucede por un sólo pensamiento en su mente: PELIGRO. Esto libera sustancias químicas en su organismo, que le permitirían o pelear contra el oso, huir rápidamente, o congelarse de miedo, lo que podría llegar a salvar su vida. En este caso es una respuesta natural y necesaria para la supervivencia.

Cuando esta respuesta se genera ante una situación o evento, que no es una verdadera emergencia para nuestra sobreviviencia, por ejemplo un pensamiento sobre alguien que fue descortés conmigo en la fila del supermercado, probablemente puedo enfrentarlo y comenzar una pelea, ignorarlo y retirarme de ahí, o “congelarme” y quedar “para adentro”. Lo más probable es que ocurra lo tercero, y que recordemos reiteradamente la ofensa, sintiéndonos cada vez más enojados, molestos o pasados a llevar. La respuesta química que en la situación del oso nos era ventajosa, ahora, en lugar de ayudarnos a ser más fuertes, termina por debilitar nuestros cuerpos y afectar nuestra salud, sobre todo cuando esta falsa alarma, se vuelve constante en el tiempo (una preocupación o pensamiento recurrente sobre lo que no he hecho y TENGO que hacer).

            ¿Qué hacer?

En los últimos años, ha aumentado la evidencia a favor, de diversas técnicas provenientes de las antiguas religiones y filosofías del Este del planeta: Taoísmo, Budismo, Hinduísmo. No confundir con la religión propiamente tal, que implica adherir a tal o cual culto y sus rituales. Me refiero a las técnicas para desarrollar la conciencia de mí mente, cuerpo y entorno, aumentar la atención, y responder de un modo más adaptativo, tales cómo  relajación, meditación (técnicas para ganar control de nuestra mente y pensamientos), pranayamas (ejercicios respiratorios) y yoga (que incluye ejercicios físicos junto a los tres anteriores).

En general, las personas meditan por diversos motivos: conseguir paz interior, explorar una realidad superior, curarse de una enfermedad, mejorar su creatividad e intuición, llegar a comprender, o alcanzar la felicidad.

            Estudios recientes muestran que el meditar, es una herramienta potente: se consigue un estado de descanso fisiológico (del cuerpo), determinado por ejemplo por la disminución del ritmo respiratorio. Mejora la conciencia y la atención (hay un mayor flujo sanguíneo en el cerebro), aumenta la actividad en la corteza pre frontal izquierda (PFC) del cerebro, relacionada con una conducta orientada a la aproximación y felicidad, menor angustia y depresión. Hay una mejor repuesta del sistema inmunológico frente a enfermedades (gripe, por ejemplo). También ha demostrado ser efectiva en depresión, ansiedad, trastornos de pánico y abuso de sustancias, disminuye la susceptibilidad al estrés, potencia estado de ánimo positivo, la autoestima y la sensación de control. Asimismo, potencia la inteligencia, creatividad y flexibilidad cognitiva.

Al aprender a calmar nuestra mente y relajar nuestro cuerpo, podemos disminuir el número de falsas alarmas, detectarlas, y conocer como reaccionamos frente a ellas, por lo tanto adquirimos control sobre nuestras emociones y pensamientos, respondemos de un modo más adaptado y flexible, obteniendo finalmente un control consciente y armónico sobre nuestra propia existencia.

Por lo cual, quedan todos cordialmente invitados a practicar. Con sólo cinco minutos en la mañana antes de salir al trabajo o estudios, ya se aprecian resultados. El resto es hacerlo con determinación, perseverancia, esfuerzo diligente y atención. Que no se vuelva una obligación. Pero cuando no lo haga, créame, notará la diferencia.

¿Cómo meditar?

Tenemos que sentarnos solos en un lugar cómodo, con las piernas cruzadas y la espalda recta. Cierre sus ojos y concéntrese en respirar por nariz: inhalar y exhalar. Puedes concentrarte en un objeto, sonido, palabra o el tono de tu respiración. Si su mente divaga: “tengo que estudiar”, “estoy atrasada”, “que linda/o se veía hoy”, “parece que me está empezando a  doler la garganta”; deje que los pensamientos pasen de largo y vuelve a empezar, llevando de nuevo la atención a su respiración.

Para más información, les dejo mi contacto. Gracias.

 

Daniel Varas Sepúlveda.

Psicólogo Clínico y Organizacional.
Dirección consulta: Antonio Varas 175, of. 309,  Providencia.
Teléfonos: (02) 365 0019 / (09) 8 671 8162

 

Psicología

Me Siento Bien

Lo más importante de la educación es compartir la información. Este portal está bajo una licencia Creative Commons Atribución-NoComercial-Compartir Igual 2.0 Chile.
Sin comentarios to “Mindfulness: desde el Este una técnica/medicina para el cuerpo, la mente y el espíritu.”

Déjanos tu opinión

Debes identificarte para dejar un comentario.